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Burgos

Con el Siglo De Oro nací y en la misma casa en la que se alumbró La Celestina crecí. Tal vez Fernando de Rojas sellara con ella el amor a la letra impresa qué ya traían mi venas. Hija, esposa y madre de impresores fui. En castilla fuimos los mejores Fadrique de Basilea era nuestra firma y con ella dejamos profunda huella en la santa letra escrita. Al morir mi padre un doble reto tuve que enfrentar: seguir el camino que un día él empezara, esquivando el destino que mi condición de mujer me marcaba. Para ejercer mi profesión la ley había que cumplir y cuando quería imprimir el favor de un varón debía conseguir.

Así hablaba de sí misma, Isabel de Basilea, nacida en Burgos el año 1.500, que fue la primera mujer impresora española.

Se casó en segundas nupcias con Juan de Junta, aunque fue este un matrimonio de conveniencia para ambas partes: ella conservó la imprenta y él amplió su negocio, ya que contaba también con un pequeño taller de imprenta en la ciudad.

Juan de Junta estuvo ausente de España entre 1542 y 1557 y durante esos años, Isabel mantuvo algunos pleitos con Alejandro de Cánova, socio de su marido en otro taller de imprenta que tenían en Salamanca.

Durante uno de estos pleitos, Isabel, viéndose perdida y temiendo por su fortuna, escondió una buena parte de esta, dejando a lo largo de la ciudad numerosas pistas y señales, para que alguien designado por ella, pudiese localizarla en caso de ser encarcelada.

¿Te gustaría intentar encontrar este tesoro?

Sigue los pasos de Isabel, resuelve los enigmas que fue dejando por toda la ciudad y consíguelo.